Muchas veces escuchamos la frase “Salir de tu zona de confort”.

O la “orden”, debes Salir de tu zona de confort para prosperar.

 

Pero ¿Es esto cierto?

¿Debo salir de mi zona de confort?

 

¿Qué es MI zona de confort?

Básicamente la zona de confort de cualquiera es aquella situación laboral, social, o afectiva en la que “estamos cómodos”, más allá de que no sea la ideal.

El ejemplo más concreto lo tenemos en la gran mayoría de la gente que trabaja en relación de dependencia y no se anima a “dar el salto” hacia el trabajo como Freelancer.

Si bien pueden estar incomodos, desconformes, sin ganas de levantarse cada mañana y viajar hasta una oficina incomoda haciendo algo que no les satisface, ellos:

 

  • ESTAN COMODOS

 

  • ESTAN SEGUROS (eso creen)

 

  • SE CONFORMAN con lo que tienen

 

 

Y nunca progresan.

Lo mismo para cualquier situación afectiva, social, de estudios, etc.

¿Para que aprender a programar a esta altura de mi vida?

¿Por qué me voy a crear otra responsabilidad y forzarme a desarrollar una nueva habilidad?

Simplemente porque al hacerlo CRECEMOS no solo profesionalmente sino como personas, en carácter, en disciplina, en liderazgo.

Si somos capaces de forzarnos un poco más allá siempre, nunca dejaremos de progresar.

 

Debemos tener estándares altos para avanzar

 

Nos corresponde rodearnos de referentes, los TOP de nuestro nicho. Si nos juntamos con gente standard, así seremos, si nos rodeamos de los líderes del sector, conoceremos, aprenderemos e imitaremos sus hábitos y finalmente seremos como ellos.

Llegaremos  cada vez más alto, más lejos.

 

Salir de tu zona de confort

Recuerdo cuando practicaba artes marciales.

Primero pateaba hasta la cintura, luego llegue a la cabeza, más tarde pateaba sin problemas más alto que la cabeza del más alto.

¿Creen que no me costaba?

Eran horas de practica diarias, semanas de esfuerzo.

Luego golpeaba rápido, después más rápido, finalmente el golpe casi no se veía, se sentía al impactar.

Cada día entrenaba para ser mejor, y lo lograba solo porque estaba enfocado en el objetivo final, nada me distraía ni me desviaba de mi meta.

 

Intentaba hasta que lo lograba y luego me fijaba un punto más alto, y vuela a empezar.

 

Así se hace con cualquier logro.

Constancia, dedicación, continuidad, no aflojar ante los desafíos y menos ante las fallas, ellas nos enseñan.

 

Nuestros errores son los mejores maestros que tenemos si aprendemos de ellos.

 

Recuérdalo, sal de tu zona de confort. Una vez que logres lo que te propones y mires hacia atrás te sentirás orgulloso de tus logros.

 

Si te gusto compártelo y ayuda a otros, o pregúntame, estoy para ayudarte.

 

Gracias