Visión y Relajación

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El estado natural de un sistema visual funcionando normalmente es el de relajación.

Cuando hablo de un sistema visual me refiero a las distintas partes que conforman dicho sistema. Ojos, músculos extrínsecos, cerebro y estado mental.

Si bien los músculos extrínsecos forman parte del sistema ocular, los identifico aparte ya que se pueden y deben trabajar en forma puntual para obtener resultados positivos.

El cerebro es el encargado de procesar la información recogida a través de los ojos.

El estado mental al que me refiero es el de relajación, paz, calma.

Es probable que se pregunte que tiene que ver un estado mental/anímico con “ver” bien.

Permítame explicarle. Nuestros estados de ánimo influyen de forma totalmente mensurable en nuestro organismo, generando respuestas físicas a estímulos mentales o emocionales. Estos pueden ser positivos o negativos, desencadenando o bien una mejora en nuestro desempeño o una clara disminución del mismo. Este tipo de alteraciones fisiológicas impactan también a nuestro sistema visual.

Es más, el mismo es especialmente vulnerable a las emociones.

Note, por ejemplo, la mirada de una persona furiosa. Sus ojos brillan, parecen salirse de las orbitas, están abiertos de par en par, se encuentra preparado para la acción. Lo mismo alguien que ve algo que lo asombra, abrirá sus ojos de par en par, tratando de asimilar el objeto o lo que sea que lo conmovió. En cambio si usted está cansado, deprimido, agobiado, sus parpados estarán entornados, no querrá “ver” más allá de cierto perímetro, se siente bien ahí donde está, para que abrir totalmente los ojos y recibir información innecesaria.

El miedo, por ejemplo, nos puede hacer miopes por unos instante, el deseo de “no ver” algo que nos asusta inconscientemente anula nuestra capacidad normal y nos encierra en cierto perímetro. Hasta donde ven nuestros ojos es seguro, mas allá no quiero ver porque me da miedo.

La miopía en definitiva tiene sus causas en miedos de la infancia prolongados a lo largo de la niñez y no resueltos en la juventud.

Cualquier estado de ánimo afecta la visión, incluso de personas sanas, visualmente hablando. Este cambio es perfectamente medible por los oculistas, aunque quizás pase desapercibido para el protagonista ya que durara unos minutos, a lo sumo.

El mejor ejemplo de una vista relajada es el de un bebe.

La visión en los infantes se va formando en sus primeros años, pero hay un factor común en ellos, miran todo con total libertad y curiosidad, sin juzgar nada, sin “frenar” el impluso de ver, reciben la información tal cual es, sin filtros.Sus ojos están siempre abiertos ávidos de nueva información, todo les asombra, todo es una alegría, hay un mundo por descubriri, y ellos aman eso.

Nosotros deberíamos copiar esta forma de mirar, sin prejuicios, relajados, dejando que la información penetre en nustro cerebro, sin intentar “ver bien” solo dejando que suceda.

El solo hecho de pensar en ver, provoca el efecto inverso. Lo tensa y produce miopía.

Intente pensar en caminar mientras lo hace. Calcule el movimiento del pie que avanza, el pie trasero levantándose al tiempo que avanza la cadera y balancea los brazos, el oído interno equilibrando su cuerpo, su mente calculando y esquivando los obstáculos. Vera que sencillamente, no lo hará bien porque “lo piensa”. El caminar, como el ver, es un acto natural que solo puede darse al estar relajado. Intente caminar tensionado y me cuenta cómo le va.

Lo mismo aplica a sus ojos, siga forzándolos a mirar, cuando en realidad debe dejar que vean solos, y lograra como mínimo una miopía.

La relajación de nuestro sistema visual provee el puntapié inicial para una mejora a largo plazo.

 

 

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